Bomba puertorriqueña

La bomba, pura música puertorriqueña

La bomba puertorriqueña tiene sus raíces en África, de donde trajeron y esclavizaron los africanos que trabajarían en las plantaciones de caña y en las minas de oro.

Según los estudios, el surgimiento de este ritmo data del siglo XVII, cuando los españoles dominaban la Isla. Las primeras manifestaciones de la bomba, en bailes o interpretaciones, eran un medio de conexión social entre los propios africanos provenientes de distintos países de la costa oeste de África. Ya fuera en bodas, celebraciones, rebeliones o como reflejo de su religión, la música sirvió para comunicar sentimientos.

El nombre pudo haber nacido a partir del barril de bomba utilizado para trasladar el ron que se producía en Puerto Rico. Los hacendados permitían a los esclavos emplear estos barriles como instrumento musical.

¡Bomba!

En la bomba se habla de cantador, tocador y bailador. Entre faldas y movimientos, el barril primo marca con sonidos los piquetes –pasos improvisados– que hace el bailador. Mientras, el buleador sigue el ritmo sin detenerse hasta que lo diga el cantador.

Así se va tejiendo una mezcla de sonidos saltarines entre el cuero de chivo que corona los barriles y las canciones (seises de bomba). No importa si están en español, francés, africano o creole, el público repite el coro luego de los versos. Sus temas resultan en especies de periódicos pues relatan los sucesos de la vida cotidiana, que muchos años atrás era el vivir diario de los esclavos. 

Entre los ritmos destacan el Sicá, el Cuembé, el Yubá, Holandé, Seis Corrido y Corvé, cada uno con sus peculiaridades hace eco de lo que fue y lo que es: pura música puertorriqueña.

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