Dulce Puerto Rico: El camino de la caña de azúcar

Dulces recuerdos en la historia de Puerto Rico son los siglos XIX y XX. El cultivo de caña y la producción de azúcar durante ese periodo dotaron a la isla caribeña de un sabor auténtico y propio.

Aunque, según algunos documentos históricos, desde un poco antes, hacia el siglo XVI ya existían fincas dedicadas a la elaboración del grano: ingenios o trapiches. El primero de ellos, nombrado San Juan de las Palmas, fue establecido en San Germán por el genovés Tomás de Castellón, en 1523.

Ya desde finales de la siguiente centuria se dedicaron grandes extensiones de tierra a la agricultura comercial de la caña, surgiendo así, las llamadas haciendas azucareras.

Periodo de prosperidad

El primer periodo significativamente próspero en la elaboración del azúcar ocurrió entre 1790 y 1840. Lo que se debió, en gran medida, a las reformas agrarias de 1776 y a la Real Cédula de Gracias de 1815. Estas, además de liberalizar el tráfico de esclavos africanos, trajeron consigo un aumento de la demanda de azúcar puertorriqueña por parte de Estados Unidos. La Revolución Haitiana también contribuyó a ese aumento, pues la producción y exportación del azúcar de Haití se vio afectada.

Para mediados del siglo XIX en Puerto Rico existían unas 789 haciendas azucareras. Esta expansión impulsó la transformación del paisaje rural de la isla, debido a la deforestación de los fértiles llanos costeros.

Todo lo que sube tiene que bajar…

No obstante dicho auge, el cultivo y la molienda del azúcar pasó por situaciones críticas a finales del siglo XIX. Diversos factores intervinieron en ello, la depreciación del azúcar moscabada y la reducción del volumen de la producción a causa de plagas, sequías y huracanes.

Además, los impuestos obligados, así como el atraso tecnológico que evidenciaban la mayor parte de las haciendas, se conjugaron de manera negativa para encarar los problemas surgidos.

Eventos como la abolición de la esclavitud en 1873 y las guerras tarifarias entre España y Estados Unidos incidieron negativamente en las condiciones de la industria.

Una luz: El desarrollo de las tecnologías

Con el establecimiento en 1873 de la primera fábrica de azúcar, la Central San Vicente en Vega Baja, la industria y sus diversas formas de producción fueron transformándose.

Se desarrollaron las nuevas tecnologías de las centrales que funcionaban generando su propia electricidad para sus maquinarias y procesamiento del azúcar. Algunas antiguas haciendas fueron cambiando su operación y se convirtieron en centrales.

También surgió la figura del colono puertorriqueño, quien cultivaba la caña y la vendía a las fábricas para su molienda.

Puerto Rico entre los primeros productores a nivel mundial

Tras la Guerra Hispanoamericana, en 1898, muchos inversionistas estadounidenses sustituyeron a los inversionistas europeos establecidos en la Isla. Se consolidaron así, las grandes centrales azucareras como la Guánica Central y la Fajardo Sugar.

El alza de los precios del azúcar en el mercado mundial, así como las inversiones de capital, propiciaron que Puerto Rico se convirtiera en uno de los principales productores internacionales de azúcar.

Durante las primeras décadas del siglo XX, la industria azucarera continuó desarrollándose y alcanzó su apogeo. A pesar del establecimiento de los grandes emporios azucareros, algunas centrales de capital puertorriqueño también demostraron una capacidad considerable de molienda. Para el 1930, existían 44 centrales en funcionamiento.

El comienzo del fin

Sin embargo, las centrales comenzaron a perder fuerza por distintos factores a partir de la década del 1940. La caída de los precios del azúcar, los malos manejos de algunos administradores, la restricción del crédito a los colonos, así como las huelgas de la caña, crearon circunstancias desfavorables que llevaron a la decadencia y posterior cierre de muchas en las décadas siguientes.

Tras la zafra récord de 1952, la industria experimentó un acelerado deterioro. Así también, la producción de azúcar pasó a un segundo plano ante el proyecto de industrialización del país.

Unos 17 centrales cesaron operaciones entre 1951 y 1968. A finales de la década del sesenta, el gobierno intentó rescatar la industria a través de un programa de rehabilitación. La Autoridad de Tierras adquirió un número significativo de estas y creó en el 1973 la Corporación Azucarera de Puerto Rico.

Aunque el gobierno se convirtió en el principal productor de azúcar del país, las centrales, tanto de capital privado como público, fueron cerrando escalonadamente.

En el año 2000, cesaron operaciones las últimas que aún estaban en funciones: la Central Roig en Yabucoa y la Central Coloso, que había funcionado por casi cien años en el municipio de Aguada. Refinerías y empacadoras de azúcar blanca, devinieron algunas de esas centrales azucareras.

Terminaba así el dulce andar de Puerto Rico en el cultivo de caña. Sin embargo, ni siquiera el tiempo puede borrar los años de esplendor que colocaron a la Isla en los primeros lugares a nivel mundial en la producción del azúcar.