Promesa de Reyes, un pilar de la identidad puertorriqueña

La promesa ocurre en el espacio íntimo del hogar, transformando la sala de la casa en un centro de culto y tradición oral
Mientras que para muchos el 6 de enero marca el final de la temporada navideña con la entrega de regalos, en el corazón de los campos y pueblos de Puerto Rico se celebra una de las tradiciones más antiguas y profundas de nuestra cultura: la Promesa de Reyes. Lejos del consumismo comercial, esta práctica religiosa y folclórica representa un pacto sagrado entre el creyente y los Reyes Magos.
Según el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), la Promesa de Reyes es un acto de devoción en el que una persona (el promitente) solicita la intervención de los Santos Reyes para resolver una situación difícil, generalmente relacionada con la salud o el bienestar familiar. A cambio del favor concedido, el fiel se compromete a celebrar un ritual que incluye música, cánticos y hospitalidad comunitaria.
A diferencia de las fiestas patronales, la promesa ocurre en el espacio íntimo del hogar, transformando la sala de la casa en un centro de culto y tradición oral.
Lee: San Juan lanza nueva campaña turística “Capital del Encanto”
De acuerdo con investigaciones de la Unidad de Patrimonio Histórico, una promesa auténtica se compone de varios pilares:
- El Altar: Se ubica en un lugar prominente de la casa, decorado con flores, velas y las tallas de madera de los Reyes Magos (muchas de ellas piezas de artesanía local protegidas por el ICP).
- El Rosario Cantado: Es el eje central. A diferencia del rosario rezado, aquí se utilizan géneros musicales autóctonos como el aguinaldo y el seis, acompañados por el cuatro puertorriqueño, la guitarra y el güiro.
- La Hospitalidad: El dueño de la casa ofrece comida típica (arroz con dulce, tembleque, asopao) a los asistentes, simbolizando el compartir y la gratitud.
La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades (FPH) destaca que esta tradición tiene sus raíces en la herencia canaria y española, pero fue en Puerto Rico donde adquirió su carácter distintivo a través de la música campesina.
Te puede interesar: SJ anuncia las Fiestas de la Calle San Sebastián 2026
Expertos en etnomusicología señalan que la Promesa de Reyes ha sido el principal vehículo para la preservación del cuatro puertorriqueño. «Muchos de nuestros grandes cuatristas aprendieron su oficio tocando en promesas, donde la ejecución debe ser precisa y respetuosa», indican documentos de la historia musical de la isla.
La Promesa de Reyes no es solo un evento religioso, es el recordatorio anual de que la identidad de Puerto Rico se construye sobre la fe, la música y la solidaridad comunitaria que sobrevive de generación en generación.



